Al escuchar su voz mi corazón latió tan fuerte que él desde el otro lado del teléfono pudo oírlo.
Al verlo las mariposas de mi estomago se movieron tan rápido que la ráfaga de su aleteo despeino su cabello.
sábado, 1 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario